Quiero lo que quiero 1 agosto, 2017 – Categorías: Deporte, Vida – Etiquetas: ,

Quiero lo que quiero en el momento que lo quiero. Vivimos en una sociedad acelerada, donde el ahora es lo más importante. Y si a esto le sumamos los problemas en el trabajo, en casa… es algo que nos absorbe, que nos oprime y empezamos a entrar en un bucle del que es inevitable salir. El fallo está en nuestras prioridades, ¿qué es mejor pasar dos horas extras en el trabajo o pasarlas con tu familia? HE DICHO.

Nos hemos convertido en el ser impaciente por excelencia, ¿ir andando al supermercado? qué dices, qué perdida de tiempo, mejor voy en coche que tardo menos. Esta sería la forma de pensar de muchos, de muchísimos mejor dicho.  Por qué íbamos a movernos ¿verdad? si tenemos máquinas que lo pueden hacer por nosotros.

Lo que todavía no sabes o si lo sabes pero no quieres verlo, es la necesidad que tienes de hacer deporte, de activar y revivir tu cuerpo. Y además el deporte no solo ayuda a nuestra salud o a nuestra forma física sino también a nuestra mente, sobre todo al yo interno.

Haciendo algún tipo de deporte o simplemente ejercicio, acabaríamos con esa obsesión del ahora, ya que este te obliga a ir superándote, a pensar en el futuro y a crecer interiormente. Nos hace ser más pacientes, ya que nuestra resistencia o forma física no es algo que ganemos inmediatamente sino poco a poco. Además desconectamos de nuestras ajetreadas vidas, que eso luego se agradece y mucho.

La sensación que consigues con el deporte no te la da nada más, el sentirte orgulloso por ir superando y cumpliendo metas.  Es mucho más gratificante cuando acabes de trabajar salir  a correr por ejemplo, que sentarte a ver la tele para “descansar” del largo día. Con el deporte despejas la mente, te centras en lo que estas haciendo sin pensar en nada más. Además es una forma de socializar con otras personas, cosa que también es muy importante.

Y si como excusa para sentirte mejor te ponías que el deporte no era lo tuyo siento decirte que, ¡el deporte es para todos! Yo era de las que pensaba que jamás me gustaría ningún ejercicio hasta que me aficioné a las clases de gimnasio y ahora se ha convertido en una necesidad. Hay una amplia variedad, desde bailes, hasta deportes en equipo, o solo con salir a caminar a un parque y sentir el aire libre, créeme que tu mente lo agradecerá. No te engañes que tiempo podemos sacar para todo lo que nos propongamos, pero claro hay que proponérselo.

Una forma de motivarse, que por lo menos a mi me funciona, es ponerte ropa de deporte chula, ya que estrenar nos gusta a todos y uno se siente con más ganas y fuerzas si se está a gusto consigo mismo y con lo que llevas puesto.